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Depósito a plazo para empresas: cómo rentabilizar excedentes sin comprometer la liquidez

Tener dinero disponible en la cuenta corriente es positivo. Mantener permanentemente recursos que la empresa no necesitará durante varios meses, en cambio, puede significar desaprovechar una oportunidad de rentabilización.

Una alternativa para administrar estos excedentes es el depósito a plazo para empresas. 

La clave consiste en distinguir qué parte del dinero realmente corresponde a un excedente.

¿Qué son los excedentes de caja?

Un excedente de caja es dinero que permanece disponible después de considerar las necesidades operacionales y financieras de corto plazo. No todo saldo positivo en una cuenta corriente puede considerarse un excedente.

Una empresa puede tener $30 millones disponibles, pero necesitar $20 millones dentro de algunas semanas para remuneraciones, proveedores e impuestos. En ese caso, el excedente real no corresponde a los $30 millones.

Para identificarlo correctamente es necesario proyectar el flujo de caja.

¿Qué es un depósito a plazo?

Un depósito a plazo es un instrumento mediante el cual se entrega una determinada cantidad de dinero a una institución financiera durante un periodo establecido, obteniendo a cambio una rentabilidad conocida según las condiciones contratadas.

Su principal característica es la previsibilidad. La empresa conoce previamente el horizonte de inversión y puede incorporarlo a su planificación de tesorería. Esto lo convierte en una herramienta especialmente útil para recursos que no serán requeridos inmediatamente.

¿Cuándo puede una empresa utilizar depósitos a plazo?

Una situación habitual ocurre cuando una compañía acumula liquidez destinada a una inversión futura. Por ejemplo, una empresa puede proyectar la compra de maquinaria dentro de seis meses. Si los recursos necesarios ya están disponibles, puede analizar si una parte de ese capital puede mantenerse invertida durante el periodo previo.

Otro escenario ocurre en negocios estacionales. Una compañía podría generar una parte considerable de su caja durante algunos meses y utilizar esos recursos posteriormente durante un periodo de menor actividad.

Mientras exista claridad sobre las fechas en que necesitará nuevamente ese dinero, puede evaluar instrumentos cuyos vencimientos coincidan con esas necesidades.

El error de invertir toda la caja disponible

Buscar rentabilidad no debería poner en riesgo la continuidad operacional. Antes de invertir excedentes, la empresa tiene que reservar dinero suficiente para cubrir gastos habituales, obligaciones financieras y contingencias.

También resulta aconsejable mantener un colchón de seguridad. Un cliente puede atrasarse, un equipo puede necesitar reparación o puede aparecer una oportunidad que requiera disponer rápidamente de recursos.

Por eso, la decisión no debería ser cuánto puedo invertir, sino cuánto puedo invertir sin comprometer mi liquidez.

Una estrategia basada en distintos plazos

Una alternativa para empresas que disponen de excedentes importantes consiste en distribuir los recursos según sus necesidades futuras.

En lugar de concentrar todo el capital en un único vencimiento, la organización puede identificar diferentes horizontes financieros. Una parte podría corresponder a recursos que necesitará en tres meses, mientras que otra podría permanecer disponible para una inversión proyectada dentro de seis meses. De esta forma, las decisiones de inversión quedan relacionadas directamente con el flujo de caja.

¿Qué debería revisar una empresa antes de invertir?

Primero debe conocer su flujo de caja proyectado, luego necesita identificar las fechas de sus principales obligaciones y determinar qué parte del saldo disponible no será necesaria durante ese periodo.

Finalmente, debe comparar plazo, rentabilidad, condiciones del instrumento y fecha de vencimiento. El objetivo consiste en evitar que una necesidad imprevista de liquidez obligue a modificar la planificación financiera.

La caja también puede formar parte de la estrategia financiera

Administrar bien una empresa no significa únicamente conseguir financiamiento cuando faltan recursos.

También implica tomar decisiones inteligentes cuando existe liquidez disponible.

Separar la caja operacional de los excedentes permite proteger la continuidad del negocio y evaluar alternativas para rentabilizar recursos que no serán utilizados inmediatamente.

Los depósitos a plazo de Finagra pueden incorporarse a esa planificación, combinando horizontes definidos con una estrategia de gestión de caja alineada con las necesidades futuras de la empresa.